A nadie le gusta que le tomen el pelo y hay quien se toma la publicidad engañosa muy a pecho, llevándola hasta límites insospechados. Todavía estamos alucinando con aquél hombre que denunció a Red Bull porque su bebida energética no daba alas y el juzgado le dio la razón, pero el caso que os traigo […]from Autonocion.com https://ift.tt/2Nxu18C
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